Todos los años, cuando la Superintendencia de Industria y Comercio actualiza sus tarifas, una parte de los emprendedores que tenían pensado registrar su marca decide esperar "hasta que baje un poco". El problema es que esa espera casi nunca sale gratis: mientras el trámite se pospone, el nombre queda sin protección y cualquiera puede solicitarlo primero.
Cuánto cuesta registrar una marca en Colombia en 2026
Desde el 1 de enero de 2026, la SIC actualizó las tarifas de propiedad industrial mediante la Resolución 6167 del 30 de enero de 2026, el documento de referencia oficial en caso de cualquier inconsistencia con lo publicado en otros medios. Según la tabla vigente en el sitio de la entidad, la solicitud de registro de marca de productos o servicios por una clase cuesta $1.347.500 si se radica en línea, y $1.638.500 si se hace de forma física. Cada clase adicional dentro de la misma solicitud tiene un costo de $673.500 en línea y $777.500 en físico.
Esa tarifa cubre únicamente el examen de la solicitud ante la SIC. No incluye la búsqueda de antecedentes marcarios, un trámite aparte y mucho más económico ($29.500 en línea por signo, según la misma tabla vigente), que revisa si ya existe algo parecido registrado antes de arriesgar el valor completo de la solicitud. Tampoco incluye el acompañamiento durante el proceso, que puede tomar varios meses y llegar a incluir requerimientos o incluso una oposición de un tercero.
El descuento que muchas pymes no están aprovechando
La misma resolución mantiene una tarifa diferencial para micro, pequeñas y medianas empresas debidamente acreditadas conforme al Decreto 1074 de 2015. Para una mipyme, la solicitud por una clase cuesta $970.000 en línea, frente a $1.347.500 de la tarifa general, y $485.000 por cada clase adicional. La diferencia es considerable, pero exige que el negocio cumpla con los requisitos de acreditación antes de radicar, no después. Sociedades de Beneficio e Interés Colectivo (BIC) formalmente constituidas acceden a la misma tarifa reducida.
Muchos emprendedores terminan pagando la tarifa plena simplemente porque nadie les explicó que existía esta opción, o porque no tenían lista la documentación que acredita su condición de mipyme en el momento de radicar. En la práctica, esa acreditación suele soportarse en el certificado de matrícula mercantil o en el registro del RUES, así que vale la pena tenerlo a mano antes de empezar el trámite y no después, cuando ya se pagó la tarifa completa.
Por qué conviene hacerlo bien desde la primera solicitud
El costo de la tarifa no es lo único que pesa en la decisión. Durante 2025 se radicaron en Colombia más de 42.000 solicitudes de registro de marca, y cerca del 30% recibió alguna objeción, ya fuera por similitud con una marca existente o por deficiencias en la solicitud misma, según cifras del sector recogidas por firmas especializadas en propiedad industrial. Cada objeción implica responder dentro de un plazo, en ocasiones con un escrito técnico, y eso retrasa el registro y puede sumar costos que no estaban en el presupuesto inicial.
Una búsqueda de antecedentes bien hecha antes de radicar, y una solicitud redactada dentro de la clase correcta de Niza, reducen buena parte de ese riesgo. No lo eliminan del todo (siempre existe la posibilidad de que un tercero se oponga), pero sí evitan el motivo de objeción más frecuente: pedir el registro en la clase equivocada o con una descripción de productos y servicios demasiado amplia o ambigua.
Qué pasa cuando la marca cumple 10 años
Registrar una marca ante la SIC otorga el derecho exclusivo a usarla en Colombia por 10 años, renovables indefinidamente. La renovación tiene su propia tarifa, más baja que la de una solicitud nueva: $734.000 en línea por clase, según la misma tabla vigente para 2026. Si el trámite se presenta después del vencimiento, dentro del plazo de gracia que contempla la norma, el valor sube a $1.002.000 por el recargo. Es un costo que muchas empresas no presupuestan porque asumen, equivocadamente, que el registro es indefinido sin necesidad de ningún trámite adicional.
El registro en sí tampoco dice nada sobre si el nombre es viable frente a marcas parecidas, ni sobre si conviene protegerlo también como lema comercial o en clases adicionales según hacia dónde crece el negocio. Son decisiones que dependen del caso concreto y conviene resolverlas con acompañamiento profesional antes de radicar, no después de recibir una objeción o de descubrir, ya con el negocio en marcha, que la clase elegida se quedó corta.
Antes de radicar
Si tu negocio todavía no tiene la marca registrada, el primer paso no es llenar el formulario de la SIC, es confirmar que el nombre realmente se puede registrar. En Versus LAB hacemos un estudio de viabilidad de marca que revisa antecedentes y clase antes de radicar cualquier solicitud. Si decides continuar con el proceso de registro, su valor se descuenta del costo total. Es la forma más económica de evitar pagar una tarifa, general o de mipyme, por una solicitud que termina objetada.
